miércoles, agosto 01, 2012


La historia tenía un final feliz, hasta momentos de gran emotividad, la eterna discusión sobre el todo, y la razón, única dueña de sí misma, reía mientras dos individuos gastaban la lengua en menospreciarse antes que abrazar con cada letra a la persona, al mismo corazón evocado. La historia tenía un feliz final, y no tan feliz, fue un final.
Así es como se cierra el circulo más significativo hasta el momento, con el mismo sin sabor con el que fue desestimado la primera vez.
Asi es como terminamos otra vez pidiendo un poco de clemencia.


Hasta que llegue el agua salada hasta tus propios faros, ese que baña inconscientemente un rostro vívido pero inseguro, abrazando a la derrota menos inesperada pero si buscada, a través del canal más temeroso de todos.Podría enumerar los actos con los dedos, no fueron tantos, en este tema de quita y pon, cedí terreno en la que tal vez pueda ser mi oportunidad de darles el gusto. Así continúa esto, en donde la palabra ya es moneda corriente, en una historia de terror donde nadie atesora a nadie sin que alguien reciba al costo. Se me hizo mucho rejunte, situaciones que me obligaron a dejar ir al sueño más adolescente de toda mi humanidad.


sábado, febrero 25, 2012


Nunca conseguí datos factibles de nada, vivo arreglandome.

martes, enero 31, 2012

Nadie tiene la culpa o el modo.
Sin un problema a la vista
hoy son días felices, felices sin miedo.
Es llamar a la desgracia agradecer sin pensar,
un llano y una voz, hoy lejos es más.

lunes, noviembre 14, 2011

No valdría el segundo de pensamiento continuar con la conducta del imposible, sería fatal y letal a los tiempos que transito, como volver a subir a la calesita y experimentar el giro.
Es preciso ser audaz, despierto. Habrá charlas extremas que debamos olvidar, sentimientos afuera, sin la chance de participar, como los segundos en un ring de boxeo, solo son bienvenidos cuando escuchamos la campana. Es el escenario en el cual distraemos a la cabeza, le ponemos música y la dejamos ahí, relajada, alejada y observando, cada detalle de rubor escondido en cada cara, la emoción encontrada de ser y no, tan extraños. Minutos extremadamente contados. Simpleza.
Continúo sorprendido, a punto de ser un esceptico de mis propias ideas, casi en debate en cuanto a la calidad de persona, la fragilidad, el ser así -porque sí-, el motor que haga tanta vida, vida hermosa y profunda que no me alcanzarían mis días para descubrirla por completo.
Mis brazos encandilados, cumpliendo una función obsoleta, la frialdad con la que nos apreciamos. El motivo aparente siempre es la vida, a cual definí como hermosa y lo sostengo, la posibilidad de encontrarte otra vez, de volver a ver tus momentos por afuera, de verte desde arriba, la desesperación creativa a flor de piel, la gracia y los gestos que tanto anhelan los sentidos. Después que y antes de, nada ha sucedido: solo el encuentro donde brilla más el amor propio que la genial diferencia de rubro, el constante galopeo hacia el otro costado sin dejar el rastro pero guardando el camino en la memoria. Y entre tanta tierra desparramada se abre paso el motivo aparente, que cuida de los demás mientras uno equivoca el centro de atención y boludea.
Aprendemos más escuchando más, sabemos más si buscamos encontrar y es clave, y un pilar fundamental acostumbrar al ritmo, las corazonadas ya no son más que una simple advertencia de que uno puede ser su propio fin.