martes, mayo 22, 2007

El amor es para los tontos

Una mezcla entre papeles, polvo, cenizas y cansancio.
¿Cuantas sensaciones reúne una esquina?
Caminé, esquivando el ser, que no deja pasar y se acomoda, en el lugar que no le pertenece.
Cuantos años pasarían para volverla a ver... quizás lustros, o décadas. Diez años después las cosas pueden cambiar (¿pueden?). Cien años suena algo ilógico, pero;
¿Que lógica podes encontrar después de todo lo que viviste, cabron? Anotemos esto también.
Y si pidiera mucho más, seria verlo a él y no pido una eternidad, sino 5 minutos para decirle:
"¡Acá estoy! Yo soy!". Y reír, reír, hasta llorar. Cuando se terminen esos 5 minutos, recuperar la sonrisa perdida, el habla normal, el incorregible modo de sentir y sobre todo, poder esperar algo más que la realidad.
Sobre sus gustos, no hay que hablar... yo no dije nada sobre el autoconvencimiento, los hechos o acontecimientos pasan, esta escrito (¿Donde dejé el amor?); Dios, que paradoja. Mas allá de donde estará mi lugar, quería saber: ¿Cuál era el tuyo? Porque yo averigüé, y los ángeles dijeron que tu cielo es peor que mi infierno...Y sonreí.
Y el ángel personal que me atendía me hablaba de los sentimientos y el querer. Yo fui sincero y le dije: "Estamos grandes, ¿es necesario el sermón ahora? Y lo deje hablar, como cuando escuchas y reaccionas pero te quedas en el molde, cuando sentís que el mundo se viene, pero hay que aguantar sino cagamos.
Me senté y esperé un rato, me cansé pero aguanté un toque más.
Miré el reloj y se me había pasado un año. "¡Que cagada!" -dije- y rajé. Para otro lado, porque si me quedaba era para problemas. Y de problemas tengo dos muebles llenos: uno con cosas raras y otro con el pasado que quisimos borrar y empeoramos.
Y te quejas todavía, yo no entiendo de qué.

Nuestro Dios (el de todos), permite lograr proyectos efímeros que luego son desterrados para invertir en dolencias que los acreedores del infierno se comprometen en cobrar.
Creo que quedan cosas por acá, dueñas de quien, tal vez de un ciego que no quiso ver y se animó a soñar. Y arrancó un día y no paró. Soñó con una casa, un bello jardín, una linda entrada, soñó con ser feliz. "Pero a los ciegos no le gustan los sordos" decía una canción, entonces se cansó de nunca ser escuchado, y se entrego a la moralidad y al desprecio.
Hoy, vive solo, fuma y toma, y siempre me pregunta por vos. Y también por un tal... sabes que el nombre ahora no me sale, debe ser la edad... pero iba a ser el dueño de esto y también de mucho más. Si al menos hoy caminase......




1 comentario:

Anónimo dijo...

Porque yo averigüé, y los ángeles dijeron que tu cielo es peor que mi infierno...Y sonreí.