Memorias
Y se hizo de noche mientras yo caminaba. Hace frío, sí.
Me levanté, caminé descalzo y me di cuenta que las suelas de mis zapas ya no tenían el mismo color, ni la misma suerte.
Trataba de entender, que son cosas que pasan y que es la vida misma la que requiere este tiempo de sentimientos; como para probarte y, saber, hasta donde sos capaz de aguantar. El hecho de soportar o "aguantar" tiene cosas contradictorias, no esta bien soportar ningún tipo de forreada, por así llamarlo, ni esta bien que pasen cosas para que uno pruebe (y también saboree) su propia derrota.
Si uno resume sus actos, puede encontrar cosas buenas tanto como malas.
¿Hay posibilidades de que terceros ajenos a tu propia realidad opinen o juzguen? Por supuesto, en esta tierra parece ser que todos somos dueños de hablar, pero nunca de frente; al igual que decir, pensar y sin ir más lejos, juzgar (a veces sin saber).
Mi actualidad tenia aspectos positivos, cada vez mejor y siempre bien encaminado, pero siempre hay piedras en el camino y a veces, es cansador. Cansa el hecho de siempre tener mala leche, pero sé que con esfuerzo se puede caminar y hasta correr.
Dejando ambigüedades de fondo, me remito a solo hablar de mí y mi ángel. Lo que hagan o dejen de hacer personas relacionadas al vinculo que todavía no termino de cerrar, es simplemente su problema y drama. Los cuentos baratos, el chusmerio, las pelotudeces de una ciudad en donde se encargan más de uno que de sí mismos, el que dirán, “amistades”, las verdaderas amistades ( las que valen.
En este punto tenemos que saber en quien confiar y en quien no, desligarse de cosas que no nos corresponden es algo bueno.
Dejemos todo como está e intentemos caminar, no corramos. Las buenas cosas pasan, pero no hay que perseguirlas, llegan solas.
Y las cosas que no llegan a veces, llenan más que la misma mentira e hipocresía que baña de sangre toda esta ciudad (pequeño infierno)
Un año después, te pido, te ruego y quiero que nos cuides, como solo vos podes hacerlo.
Porque donde vos estas todo es posible.
Extrañarte es temer la posibilidad de que cumplieras las expectativas de ser feliz, por eso te recuerdo.
Para mi amigo del alma y mi ángel, hasta el fin de los días.
Y se hizo de noche mientras yo caminaba. Hace frío, sí.
Me levanté, caminé descalzo y me di cuenta que las suelas de mis zapas ya no tenían el mismo color, ni la misma suerte.
Trataba de entender, que son cosas que pasan y que es la vida misma la que requiere este tiempo de sentimientos; como para probarte y, saber, hasta donde sos capaz de aguantar. El hecho de soportar o "aguantar" tiene cosas contradictorias, no esta bien soportar ningún tipo de forreada, por así llamarlo, ni esta bien que pasen cosas para que uno pruebe (y también saboree) su propia derrota.
Si uno resume sus actos, puede encontrar cosas buenas tanto como malas.
¿Hay posibilidades de que terceros ajenos a tu propia realidad opinen o juzguen? Por supuesto, en esta tierra parece ser que todos somos dueños de hablar, pero nunca de frente; al igual que decir, pensar y sin ir más lejos, juzgar (a veces sin saber).
Mi actualidad tenia aspectos positivos, cada vez mejor y siempre bien encaminado, pero siempre hay piedras en el camino y a veces, es cansador. Cansa el hecho de siempre tener mala leche, pero sé que con esfuerzo se puede caminar y hasta correr.
Dejando ambigüedades de fondo, me remito a solo hablar de mí y mi ángel. Lo que hagan o dejen de hacer personas relacionadas al vinculo que todavía no termino de cerrar, es simplemente su problema y drama. Los cuentos baratos, el chusmerio, las pelotudeces de una ciudad en donde se encargan más de uno que de sí mismos, el que dirán, “amistades”, las verdaderas amistades ( las que valen.
En este punto tenemos que saber en quien confiar y en quien no, desligarse de cosas que no nos corresponden es algo bueno.
Dejemos todo como está e intentemos caminar, no corramos. Las buenas cosas pasan, pero no hay que perseguirlas, llegan solas.
Y las cosas que no llegan a veces, llenan más que la misma mentira e hipocresía que baña de sangre toda esta ciudad (pequeño infierno)
Un año después, te pido, te ruego y quiero que nos cuides, como solo vos podes hacerlo.
Porque donde vos estas todo es posible.
Extrañarte es temer la posibilidad de que cumplieras las expectativas de ser feliz, por eso te recuerdo.
Para mi amigo del alma y mi ángel, hasta el fin de los días.
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