A pesar del aniversario de nacimiento, sale un nuevo bosquejo.
Al igual que al paso del tiempo, cuando las cosas no cambian generan el parecido a amargo que solía tener en su tiempo.Con el paso del mismo, uno descubre cosas y se entera de tantas otras que solo hacen que se agrave el problema o que desaparezca de una buena vez.
Me odio por haberte encontrado, en el lugar donde no debía.
Las oportunidades ya pasaron, y es tiempo de cambiar el aire.
Me odio por haberte imaginado tan pura.
Cuando el pasado se vuelva a presentar en forma de amor, es tiempo de cerrar la puerta y pensar que el pasado no tiene porque volver, porque cada minuto que pasa sino lo aprovechaste es parte del pasado y el pasado es eso mismo, algo que ya pasó.
El presente es el comienzo del pasado y el futuro es algo más complejo al ojo humano de una persona perdida en un mundo que no conoce.
Cuando tu mundo se desploma, pesa la suerte de tu pensamiento sobre como volver a levantarlo o simplemente llevarte tus cosas a otro lado, porque ahí ya no se puede más.
Maldita individualidad de desprecio, maldita forma de saber como llevarme, es a veces difícil resistirse a tanto, sobre todo si ese tanto es parte del mundo que vos construiste y dejaste pasar, pero no así.
Cuando el presente parecía acomodarse, siempre aparecen cosas para complicarlo o simplemente para cambiarlo, este no es el caso del cambio, este caso es para descifrar errores varios y pensar en que carajo puede pasarte mañana.
Al día de la fecha, nada cambió, ni va a cambiar, fue solo una demostración de que el tiempo también deja cosas buenas y a veces se transforman en malas, por decisiones ajenas o por no tener lo que se necesita en el momento, ni hacer de tus valores una mina de oro.
Tiempo al tiempo, si el tiempo tuviera el tiempo que necesito para arreglar un poco esto, no le alcanzaría la eternidad para poder cambiar, esa forma de pensar.
Que te ata a vivir eternamente feliz, pero sí el amor de tu lado.
Lisa tenía un amor de ultramar, brillaba en la oscuridad.
A veces al amor tenes que saber entenderlo, no encerrarlo pero si cuidarlo, no prohibirle sino aconsejarle, darle rienda hasta donde tu propia confianza lo permita.
Se acabó, esto fue lo último. Pero queda la duda de saber si fue real todo o fue una prueba para el corazón. Yo no quiero más cuentagotas.
Prometí no volver a repetirlo.
1 comentario:
Maldita individualidad de desprecio.
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