viernes, julio 27, 2007

Si la distancia fuese solo de un paso, seria eternamente difícil poder acomodarme. Cuando la distancia es telepática y cuando en la aurora de los días quedan cuentas por saldar, el arrepentimiento es enorme y tal vez, la madurez llega para tomarte de la mano y explicarte, que no siempre se gana, que se puede aprender del error pero que las cosas no vuelven, y si vuelven es porque siempre te pertenecieron.
Mientras pasan los días y las noches, las mañanas y las tardes, siempre pensas en algún momento el porque de todo, y buscarle el porque solo trae malos pensamientos y irregularidades que te parten el bocho en mil pedazos, soñas con el triste final y con la víspera de lo mejor.
Inalcanzable es el mundo ofrecido, insuperable es el nivel de estabilidad, desconocido es verte tan lejos y tan cerca al mismo tiempo. Mi mundo, por el cual transita mucha gente: a veces inerte, a veces seca, a veces pendiente y a veces muerta.

El hecho del recuerdo termina siendo hueco, momentos en donde predomina la tristeza pueden elevarse a un techo rico en felicidad y alegría, sobre todo si la gente que esta en tu mundo quiere generarte esa paz que conseguís por día, crease o no, la paz es posible.
La paz trae amor, pero es sumamente complicado abrir nuevamente una puerta que esta semi abierta (hermosa paradoja).
Mientras tomaba mi jugo de manzana, deje de lado la vergüenza de sentir, también pensé que el tiempo puede mejorar, y que el mensaje esperanzador esta en todas partes, simplemente tenemos que saber escuchar y prestar atención a esos momentos lúcidos en los cuales aparece este placer en forma de expresión, que a veces te levanta como a veces te tira a dormir.

Fuera de contexto, el presente es nebuloso y no quiero volver un año atrás, para pensar lo mismo. La esperanza es algo eterno. No, por supuesto que no; este no es el caso.
Un día se acabará todo esto, y así como yo era hace unos años atrás, solo y yo.
Utópico suena ella.

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