martes, abril 22, 2008

Trató de comunicarse de las maneras posibles, pero sentía que había más de un pensamiento perdido en cada palabra que pasaba por su cabeza. Y las voces, que se sentían más que antes, predecían un futuro incierto y desolador. Nunca creyó en la suerte ni en las predicciones.

Era el cielo y tres más, tratando de buscar la salida a cada situación fatídica de la vida, como ir en contra de todas las cosas reales y acudir a los sueños como alternativa.
Cada día que pasaba todo se volvía más confuso, la música acompañaba a toda hora y sus actos eran raros, contundentes y algo alocados para su presente. Creía que había un ciclo que se estaba terminando y que había que empezar con otro y así seria siempre a través de los años.
Fueron palabras de personas no antes relacionadas, que llegaron hasta lo profundo de sí mismo creándole el beneficio de la duda y haciendo generar la razón
(poca cosa para un sábado por la noche).
Seguía solo, pero acompañado. Cansado de el, decidió caminar un poco y pensar en algo de lo que jamás pudo entender, entendió lo que el otoño y el invierno generan en él, soñó con tierras lejanas y sonidos bifurcados.
Diseña cada día la manera de comprender porque a veces cuesta tanto todo y no cuesta nada hacerlo bien.
Cuestiones de moralidad y actitudes de poca libertad, me van a abrir el cráneo para saber si corre aire por donde todos ustedes están.
Con el tiempo, con razones y motivos.

Ella lo sabe bien.

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