Hablaba cosas sin sentido conmigo mismo, casi siempre, en esos momentos en los cuales no tenia consideración por nada ni por nadie, estableciendo el patron de egoísmo, esa cuota que amo tener y no poder dejar atras.
Es como una nube, y no es nube de cigarro o alguna otra sustancia de caracter "medicinal", era un monton de gente, diciendo y agitando, todos metidos adentro de un solo lugar.
No estaba tan preocupado, ni tampoco estaba a gusto, creía en la redención; buscaba en esas cosas pequeñitas, el espacio y el polen de mi felicidad, como antes, pero hay cosas que hacen que vea mal o que vea demasiado bien. ¿Tantas dudas se pueden tener? Es normal, es curiosidad, es querer saber más, es nutrirse con respecto a esta vida, donde cada dia se sabe un poco más y se actua con más temperamento, como exigiendo lo que realmente estamos buscando.
Y esas tardes frias, grises y peculiares, de cambios constantes, de vientos que dibujan el cielo y lo abren para cuando ya no hay nada, solo esa sensación de heladera industrial, abajo de esas muchas cosas está el que hace que las plantas se diviertan. Y también estamos nosotros, cubriendonos de todo esto que pasa y haciendonos cargo de lo que no pasa, escuchando más y preguntando menos, preguntando más y descansando lo suficiente para dejar en paz a mi cerebro al menos por el tiempo que lo necesite, hasta que se saque de encima eso que, si bien no le quita el sueño, se lo mantiene, abusa de un subconciente castigado y que deberia dejar de estar tan confundido hacia donde va.
Es tiempo de moverse, de encontrar y hasta de buscar: formas, maneras y estilos, siempre manteniendo ese espiritu que hace que ver al sol, no sean tanto problema. Son un par de llaves, un salto, fuerza de brazos y bienestar. El mejor ejemplo de irse, es el sol, que se va pero no como siempre.
A veces amanece nublado.-
No hay comentarios.:
Publicar un comentario