
No estoy seguro de cuanta energía contenga, cuanto tiempo dure realmente, la sensación en el centro del cuerpo es indescriptible, la fluidez química en acción, ciencia: pura y casera.
Dura lo que dura, como respetando los límites de la cabeza, sabiendo que llevar más allá este confuso episodio puede alterar las mentes incrédulas.
Una cadena de sensaciones, atraídas por el desafío, bañadas en un sueño de luz bajo consumo, sensaciones cítricas, como un mordisco a un limón, como el jugo perteneciente al mordisco. Sobras.
Durante el ensueño, se desvanecen los deseos, se acaba el sentimiento, se termina absolutamente todo, el reloj a cero. De esta forma, no podemos escapar de nosotros, siendo así, el primer obstáculo para continuar con nuestra feliz, tétrica y mandona vida.
No compartimos esa energía: esto genera situaciones de poca cordialidad, desarrolla los altibajos e inventa nuevamente una excusa para ser el que eras, porque es pasado. A veces uno elige creer (y elige mal). Me conmueve la regularidad con la que uno vuelve a generar energía, sin saber porque, sin querer. Llegamos con las manos llenas pero solo damos lo que hay.
(Y un día tocará tu puerta el viento, moviendo levemente los hilos de este cielo, te dará tiempo para hacer una ofrenda a los huracanes, te dará la vida que necesites. Sentiremos el espíritu contento cuando haya pasado el motivo por cual, generamos la energía pero la derrochamos sin conciencia)
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