miércoles, agosto 01, 2007

Voy a caminar con el cráneo por la dulce sudestada de asfalto, en la famosa ciudad donde los reyes supieron pasar.
Voy a estacionar mi alma donde la gente que grita, ejerce su voto sin previo aviso.
Voy a lograr mi gran cometido de encontrar la verdad y la paz, al lado del arroz.
Y si el viento pudiese te acercaría a vos también, porque a pesar del dolor, es el sueño evidente que renace desde lo obsoleto te genera la bondad necesaria para apagar el incendio forestal en tu materia, donde la vida te pone un break y vos preferís hundirte en un veneno letal que el aura exagera y que la cabeza pide siempre un poco más.
Sentimientos ajenos al carácter de devastación en tus neuronas, es el debate eterno entre la voz y el espíritu, el corazón forma gran parte de tu cuerpo; No lo destruyas con 14 de Febreros fallidos, no lo lamentes por un aniversario olvidado, no lo alimentes de odio por el abandono.

Una barrera es posible encontrar bajo el antídoto, que solo puede generar el amor perdido y el miedo de volver a salir mal, dentro del juego puto y barato que es el azar.
Acérquense al fuego, no es prohibido alegrar a los bosques anegados por el huracán y los vientos.
Él es hoy parte de nosotros, como mismísima esfera de la verdad. Esa misma que alguna vez te vio espléndida y radiante, como un sol brillante en una primavera de los ’60.

De mis sueños te escapaste, encontrarte seria un milagro, atraparte una verdad.

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