martes, septiembre 04, 2007

Y era rectangular la manera de pensar, existían grandes posibilidades de que el simple deseo de superioridad se cumpliera y lograra un cambio repentino, y brusco también porque no.
Mientras las masas afligidas protestaban, y el resuello de anhelos escapaba en un manto de nubes, de color y puras, reflejadas mucho antes en él.
Si la conciencia tuviera la oportunidad de reflejarse en algún lago espejado, en donde la cabeza es más que la misma razón, seria todo muchísimo más inverosímil.
Él; omnipresente e intocable, el mejor sueño y la peor realidad.
El silencio, siempre el mejor amigo del viento, creo paisajes abstractos en la cabeza del soñador, que miraba a su alrededor atónito, creyendo que todo fue un mal momento o que las pesadillas pueden transformarse en realidad.
Las veredas repletas de pasos, los mismos que son de ida y vuelta, los mismos que reconocen saber haberte visto. Los caminos que llevan tus marcas son parte de mi espalda, que alguna vez tocaste para sostenerte cuando te caías.

Un día el mar puede preguntarle al Sol, si realmente es feliz con 12 horas de luz y con un papel poco protagónico durante el resto del día, en donde un satélite hace las veces de iluminar, y donde la luz del actor secundario no te llena las ideas, ni tampoco te muestra el camino, solo tiende a tocarte de lejos y a veces rozarte el corazón.

Como el último tren, tan vacio e incomodo, naceria una parte más para guardar y no volver...

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