Mientras 4 almas descansaban de tanto horror y frenesí, el único sonido crónico era el de un ventilador, tan vacio y puro, sin hablar.
Mientras, el sueño era bueno y relajante, por sobre todas las cosas replanteaba tu forma pero no tu estilo. Como renovar pero sin alterar, algo bastante complejo para estos tiempos.
Porque la vida habia cambiado y los tiempos seguian cambiando, y te encontrás, a veces, parado y sin saber para donde correr, siempre era igual, como la calma antes de la tormenta.
Y la tormenta habia pasado, era el momento preciso para empezar de cero, tomar un tiempo de paz para poder saber donde estaba todo lo que en algún momento te generaba ese resplandor en la espalda.
Como si la camisa de cuadros fuera bendición, como si las botas rotas fueron símbolo de algo, como si los pantalones con flecos hablaran bien de vos.
El tiempo sigue siendo el mismo, la epoca puede que cambie, el destino es forjado según tus propias decisiones y aceptar las consecuencias, es también parte de crecer y ver como las cosas tienen sentido o no.
Parar un poco a veces no está mal, no hablando de vicios sino de acciones. Accionar en base a caprichos puede arruinarte más de un dia y actuar en contra de los caprichos puede darte soledad, la misma que te ganas cada vez que miras para el puente.
Dejame correr para donde no puedas alcanzarme, dejame así que mientras tenga lo que no puedo tener siempre, voy a poder volar lejos. Sin planear, pero en bicicleta.
Digamos que desde hace años, uno merece lo que tiene y merece lo que sueña. Y, gracias a los sueños develadores (a veces extraños y cirscunstanciales) se puede saber que camino tomar, o que camino probar: que hacer, en pocas palabras y en muchas también (no todos los sueños terminan bien)
A caminar sobre la lluvia, mirando como la gente hace con vos, lo que vos jamás harias con ellos, por que no importa como te veas o camines, sino como sientas y respires.
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