martes, febrero 26, 2008

Las dudas se despejan sin querer y cuando querer no es parte del sentimiento se abren miles de ventanas por donde no entra el sol.
Sin aparecer ni desmentir o desvariando siempre de la misma manera, confirmando sospechas y aceptando que las cosas siguen su curso y siempre el río llega al mar
–por más difícil que resulte-
Lo que quede y lo que sea, entre humo y sonrisas comprometedoras hay alguien que escucha mientras te esconden el corazón y niega cualquier acto de grandeza; si es el fin, que venga rápido porque no tengo ganas de esperar que salga la luna durante el mediodía y que te sientes a escuchar las cosas que jamás te puedan decir.
Por capricho, por soñar, por creer, por imaginar o por dormir pensando que la tierra tiene mas de una estrella rompiéndote la retina de cada uno de tus guías al verla. Mientras se pueda ver cada segundo de tus recuerdos, el horizonte, tal vez, se dibuje en forma de espiral.
Hay una pared hecha por el tiempo y que las horas prometen forjar cada vez más
(seria y formal).
El otoño deja marcas, y esperar el verano no es una alternativa, como tampoco lo es divagar por el barrio, aguardando la sonrisa que te haga reír

(o ignore lo que te pasa por la cabeza haciendo oídos sordos o muecas que pueden lastimar)

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