Si buscara un lugar para esconderme hoy en día, seria mi propio altar.
La llegada del paisaje híbrido no ayudaba, ni tampoco esperaba que eso alterara algo. Sin embargo, las cuestiones se convertían una vez más en enigmas indescifrables y laberintos sin salida. Ni sí, ni no. Ni blanco ni negro. La nada reinaba por ese entonces, y ante la duda, cualquier persona de carácter fuerte podría adueñarse de tu fragilidad y todavía seguiría esa duda en el ambiente, que hoy por hoy, no te deja encontrarte.
Miedos y fracasos, miles de puertas cerradas, incertidumbre, costumbre o no, los vientos traen dejos de pasado y nadie quiere aceptar que el tiempo pasa (...)
La imagen se repetía, la música sonaba: estabas vos y tu taza, la soledad de la noche y las mismísimas gotas que nada hacían por vos, solo intentar aliviar el peso que tiene tu conciencia y la indiferencia que siempre estuvo pegada al lado de tu oreja.
Las épocas que traen malos recuerdos deberían ser para olvidar, pero la gente no olvida, solo tapa y con tapar, no ganamos nada. De cualquiera manera, no es fácil ganar o por lo menos es complicado.
Entre verdades y mentiras, siempre es igual. Es dar para recibir y actuar o decidir en si, deberíamos entender que las cosas pasan por algo, pero el destino esta bravo y parece ser que no pide un cambio sino un tiempo de descanso, recuperar daños, arreglar esas fricciones que todavía no te dejan dormir, caminar un poco en vez de correr, lastimar menos para no ser lastimado.
Vivir y dejar vivir, soportar y no maltratar.
Podríamos hablar de amor, pero el amor es algo que no pasa y se estaciona, a veces está como a veces no. El amor, eso que todos necesitamos, eso que algunos tienen y no saben, eso que siempre termina dándote vuelta todo. No se puede hablar de amor al haber tenido malas decisiones, no se puede hablar de nada si así fuese.
Es parte del mismo silencio, saber que es tiempo de escucharlo.
1 comentario:
deberíamos entender que las cosas pasan por algo
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