viernes, abril 04, 2008


La cabeza me podia reventar cualquier dia de la semana.

Otoño, descomunalmente enfermante, de frio a calor y de calor a nada.
Mientras tanto en la otra vida, las cosas eran más que perfectas (como si un sueño fuese) y la perfección y el orden nunca fueron un patron a seguir por él.
La noche mucho más repentina, se robaba más de una hora del verano que tanto hace reir. Y te dejaba a tus pies el otoño, que solo trae frio e invierno, paisajes muertos y desoladores, mucha bufanda y ron, mucho abrigo, frio. En invierno no hay sol, claro está.
Al menos, es un otoño más sin tener que llevar a cuestas las cuestiones que agobian y que nada tienen que ver con la realidad que hoy en dia, tiene otro color. Hoy es gris.
Y con él, las cosas son claras: blanco o negro. Nada de gris. Ni de verde, que a lo lejos se ve desdibujado y confuso.
Sigue dando vueltas, sin importarle cargar el miedo y el error de haber actuado como todos lo harian. Se metió solo en una bolsa donde nunca estuvo y es más fácil quedarse adentro que salir a buscar lo que no tiene remedio.

A mate cocido, el mismo frio y las ganas de correr. Las cosas ya no son como las ves, 2 x 3.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

tantas emociones... y tan pocas palabras para describirlas no?

Pasa, doy gracias a la vida que existe la musica.


Ploty

Werónika dijo...

Y tal vez esperé demasiado - quisiera que estuvieras aquí - tanto que el otoño se me hace de papel algunos ratos perdida entre el café de la facultad y av del libertador, más linda que nunca con tanta bruma y amarillomarronverde.

Te juro, esta ciudad tiene mucho que te pertenece, dejá de huírle que se la banca. Y mirá que yo la conozco mejor que nadie.