martes, noviembre 10, 2009

Al primer cántico de la mañana, recibí presuroso, me quejé. Soñaba una vez más, vaya a saber con que tipo de sorpresas podía encontrarme en esta realidad, que al parecer, distorsionada está.
Los poderes de percepción, mis ilusiones ópticas, sandeces que viajan mil revoluciones por la cabeza, esa que a veces piensa demasiado las cosas, en silencio, sin titubear y pretender respuestas. Otra vez, sentado en ese banco, el mismo donde fui juzgado, una y mil veces lloré pensando en que la vida no era lo que yo creía, que asesinaba a mi alrededor con poca sensatez en mis dichos y actos, que mi trayecto sobre esto que esta pasando divagaba como una nube en días de viento y frío.
Mis sensaciones dejaban mucho que desear, peleaba por mi espíritu y con él, intentando apoyarme sobre mí, para volver a tomar impulso y no pensar en cuanto tiempo más llevará.
Tomé mis cosas, miré a todos de frente, respiré un poco más. Idealice mi soledad, el momento ese de escalofrios, de silencio impertinente en mi sien, de música fuerte y ruido para trasladar al corazón lo más lejos que pudiese, sabiendo que en mi cuerpo no podria estar, tan irradiado de injusticia. Incomprendido, el tiempo se iría a traves de esas cosas que no puedo contener, sentimientos al borde de caer en una bolsa donde todos pretenden estacionarse.
Voy a esperar mi tiempo, y darle a mi corazón ese lugar que necesita, porque aún está dando vueltas en el aire.


No hay comentarios.: