miércoles, febrero 10, 2010

La normalidad que no acepto ni tampoco aspiro, el parámetro de lo normal pierde un poco dentro de cada uno, en pensamientos propios, acciones, ilusiones. La idea de ser como todos no está en mis planes, no quiero ser como sugieran ni tampoco como me digan, el hecho de estar vivo y sentir la sensaciones que nos da la vida es parte de crear nuestro propio camino, valorando lo que los demás hacen, porque también tienen sus objetivos que son paralelos al camino que queremos elegir. Es un tiempo de inquietud, de que las cosas tomen un giro imprevisto y vuelvan a querer darte un golpe para "aprender", estoy harto de tomar conciencia sobre ese tipo de momentos, al fin y al cabo siempre sigue quedando cosas por aprender, sin la necesidad de que las cosas se vayan por cuestión de suerte o destino, a la mismísima mierda.
Temo desesperarme, tomar decisiones incorrectas, apresurarme cuando las cosas tal vez tengo otro tiempo, escuchar más de lo debido y actuar por sobre eso, sería genial ser más fuerte mentalmente, comentarios e ideas como sugerencias quedarían en un parte mía a interpretar con libre voz y voto. Son días, a veces son horas, a veces son minutos, generalmente nada.
Será que las cosas que me hicieron "aprender", en realidad abrieron mis ojos hacia otro lado, donde no puedo depender de nadie ni sentirme parte, donde es preciso hacerte valer y tener esos 5 segundos de paz diarios.
Puede que esté encerrado en algo de donde no pueda salir, pero quiero salir, creo que más allá del fin de una vía ferroviaria tal vez encuentre lo que busco y tal vez no necesite, al encontrarlo sabré si es un buen momento para elegir ese camino, enfrentarlo o divagar un poco más con mis sueños, sé que alguien me va a acompañar.
Aunque esté bien o mal.

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