Encontré una nueva manera de "armar" los días, que se vienen disparatados y a toda velocidad, esos que ya no demoran tanto en finalizar y mucho menos en empezar.
Y todo comienza muy temprano, quizá hasta con tiempo y la tranquilidad que se necesita para arrancar, la libertad para hacer muestra de lo que tenemos adentro y para no dejar de disfrutar cada segundo que se está escurriendo y solo es un buen comienzo el que te prepara y define, para lo que será otra jornada en esto de estar despierto y sintiendo, el primer contacto.
Quisiera poder hablar rápidamente de lo que resta de luz diurna, pero preparo mis objetos de costumbre. Tomo algo de coraje, me desayuno con las melodías más dulces, y así voy, a buscar el primer cuarto de día.
(Ah: Tengo una pava que no chifla)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario