Ya no reclamo, por eso podría volver a verte, me incendio por dentro solo por el gusto que siente el cuerpo, un fuego eterno. Demando al tiempo lo perdido, acuso a la suerte de ser poca, me baño en esos días de verde y azul, pintura en aerosol. No imagino un tiempo mejor que los meses que se parezcan a los comienzos, los comienzos donde todo parece ser perfecto y el desenlace, precedido del nudo que hace bailar a esta vida, lo que me hizo dar cuenta de la forma.
No pude impedir el deseo, porque nadie hubiese podido, no pude ser lo peor de todo, no me dieron las horas ni los minutos, creo que alcanzan siete segundos. Hoy soy olvido.
Solamente cosechamos lo que sembramos y podemos entender, que es un circulo eterno del cual hay que salir en bicicleta.
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