La estabilidad, esta suerte de proeza, venciendo a tanto tiempo de canto rodado, avanzaba en una corriente sin fin, traía en sí, una historia que desde hace años, es historia (redundancia pura).
Siempre se dá, inevitablemente, parece que llega el momento en donde todo aparece y desaparece, un sin fin de excentricidades, que obligan a la cabeza a dejarse llevar, perderse y creer que nada habrá más allá de estos días.
¿Cómo puede seguir pasando? ¿cómo es que un par de números pueden hacerte doler hasta lo que pensas?
Es una constante, aunque, podría no serlo.
Un cierre, como el último tren a la lujuria, los años veloces, el paso a querer más y bancarse menos, como si fuese lo ideal, tal vez sea eso que no podemos dejar de ser.
Todo iba a quedar como siempre, como nunca.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario